INCOMPLETUDES
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Memoria poética
Incompletudes
Suelo vagar por las calles observando con atención espacios que la mayor parte de la gente ni siquiera ve. Últimamente, en esos lugares, veo cosas a las que me urge fotografiar. No sé bien qué son esas cosas. A veces las llamo ausencias porque en realidad no tengo otra forma de definirlas, me estaría faltando una palabra para describirlas.
La mayoría de las veces no sé porqué fotografío lo que fotografío. Por lo general, y en mi caso, eso llega después, cuando edito las imágenes para terminar plasmándolas en papel, ya que es en la edición cuando llega el momento del análisis, del auto-análisis mejor dicho, porque lo que uno ve en las imágenes no es algo totalmente externo a uno mismo y es que precisamente uno debe aprender a verse a sí mismo en cada fotografía; de ahí lo de preguntarse el porqué uno decidió levantar la cámara, el teléfono, o lo que fuere, para encuadrar y así mostrar tal o cual cosa; es tan importante lo que uno deja dentro del encuadre como lo que deja fuera.
Ahora estoy en casa, desparramado sobre el sillón, pensando sobre todo esto mientras la miro ir de aquí para allá acarreando sus bártulos. Parece que ya terminó de juntar las últimas pertenencias que tenía en la casa. Veo que se detiene al lado de la mesa del comedor. Mira las últimas fotos que tomé y dejé, ya impresas, sobre la mesa. Las mira. Lo hace con un dejo de extrañeza en su cara. Observa detenidamente. Ve. Analiza. De pronto me siento incómodo, me viene como una sensación de vergüenza, siento como si estuviera desnudo y ella encima de mí, escudriñando con un lente de aumento milímetro a milímetro todo mi cuerpo. Pero ella no está mirando mi cuerpo (ya lo conoce de memoria), la realidad es que me siento expuesto porque ella está yendo mucho más profundo, está prácticamente diseccionando mi alma a juzgar por la forma en que está mirando mis fotografías.
“En estas últimas fotos se ven todas tus carencias”, me dice. “En todas esas escenas que sacás se ven cosas como carecientes, no sé cómo decirlo, en cada foto no veo lo que hay si no todo lo que falta. Todo lo que alguna vez fue y ya no es. No sé, veo agujeros…”, continúa, “a ver, no digo agujeros literalmente”, aclara, “sino que veo huecos sin llenar en todos lados, como ausencias.”
No puedo más que bajar la mirada cuando la escucho decir eso último.
Qué difícil que es todo.
“No sé, ausencias es un término como muy trillado, está muy usada esa palabra en fotografía”, le digo cansinamente.
“Bueno, no sé, veo cosas incompletas… Incompletudes. ¿Existe esa palabra?”, me pregunta en tono retórico. “En fin, me voy, adiós”, me dice como si nada, mientras alza las bolsas cargadas con sus cosas que momentos antes había dejado en el pasillo que da a la puerta de calle.
Sentí que un nuevo hueco se abría en mi interior. Más vacío. Si pudiera lo fotografiaría, va justo con todas esas otras fotos que yacen allí arriba de esa mesa.
Incompletudes, pienso. No sé si existe esa palabra pero la voy a usar.











